Presupuesto cerrado, nunca por hora
Cobrar por hora te traslada a vos el riesgo de que nos equivoquemos calculando. Nos parece al revés: el riesgo del cálculo es nuestro. Vos necesitás saber cuánto vas a pagar antes de decidir, no después.
La contra es que nos obliga a entender bien el problema antes de dar un número. Por eso la primera reunión es larga y hacemos preguntas incómodas.